Muchos de nosotros a veces hemos oído frases como “yo estoy bien, no necesito ir al psicólogo”, “¿si estoy bien, para qué tengo que ir a terapia?” Y es que en gran medida el acudir al psicólogo se relaciona con estar mal.

Dejadme deciros que esto es una creencia errónea, ya que la razón por la que empezar un proceso terapéutico no tiene por qué estar relacionada con estar experimentando un nivel elevado de sufrimiento o con haber llegado a nuestro “tope” y sentir que hemos explotado…

¿Para qué puedo ir al psicólogo?

  • Conocerse a uno mismo: en las sesiones se crea un espacio de autoconocimiento donde se trata de ganar autoconfianza y lograr reforzar la propia autoestima identificando las fortalezas y debilidades personales. De esta forma también se mejorará la relación con uno mismo.
  • Mejorar la relación con los demás: la terapia no solo consiste en un proceso de “mirar hacia dentro” de la persona sino también de “mirar hacia afuera”, hacia la forma en la que nos relacionamos con los demás.

    Esto implica trabajar en nuestras habilidades comunicativas, aprender a resolver los conflictos de una manera más asertiva y nos proporcionará herramientas para hacer frente a distintas situaciones de forma más positiva.

  • Aprender a gestionar emociones: en el día a día nos enfrentamos a muchas situaciones que nos hacen experimentar emociones que en ocasiones no sabemos cómo manejar. La terapia nos ayudará a entender cómo gestionamos las emociones y cómo podemos hacerlo de una manera que nos haga sentir mejor con nosotros mismos.
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