Hoy más que nunca me «desnudo» en forma de palabras, palabras sinceras, de esas que hablan de una misma y que remueven por dentro al escribir una tras otra…

No se trata de “no querer comer”, se trata de heridas que destrozan. No se trata de “déjate de tonterías”, se trata una voz interna que insiste en convencerte de que “jamás serás solo suficientemente perfecta”, “jamás serás suficiente, para nadie”. No se trata de contar kcal porque “te cuidas mucho”, eso es lo que te cuentas. Te resulta más fácil contar kcal que parar y escucharte. En esa escucha no hay nada bueno, no puedes abrazarte porque te odias. A ti. A todas tus heridas. A todas tus sombras. Y no puedes ver más allá.

Detrás de un atracón, detrás de vomitar se esconden vacíos que piden a gritos alguien cerca que te diga “estoy aquí”. No hay nadie, porque nadie puede saber que la “chica perfecta” está destrozada. Inimaginable. Ahí aparece la comida. Como compañera, aliada, refugio. Llena tu vacío. La soledad, las heridas, el dolor, la crítica, la exigencia, los miedos… permanecen.

Te subes a una montaña rusa de emociones. No sabes lo que quieres, lo que necesitas, te sientes perdida, triste, sola y sobre todo… tienes mucho miedo a aceptar que, hasta los pilares más fuertes pueden romperse.

Un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA) no se elige, está ahí porque en algún momento empezó a ser una estrategia útil, estuvo ahí para ayudarte a hacer frente a las heridas, a los vacíos. Te ayudó a sobrevivir. Pero ya no lo necesitas.

No estás sola, eres humana, no perfecta.

Comparto contigo que, al escribir esto, mis tripas y mi cuerpo hablan, se genera un pequeño nudo en el estómago que hoy abrazo. Estuve ahí, quise ser “perfecta” y me olvidé de mi. Conocí esos miedos, me subí a una montaña rusa de la que creí imposible bajar, me aislé, tuve a la comida como aliada y refugio. Luché por una perfección que solo me dañó. Quería ser vista, pero ni siquiera era capaz de verme a mi misma. Hasta que un día, gracias al maravilloso proceso terapéutico me volví a encontrar. Fue ahí cuando me prometí que jamás volvería a dejar de quererme.

Si ahora estás ahí recuerda que eres humana, no necesitas ser perfecta. Eres valiente y superviviente. No estás sola.

Somos muchos los profesionales de la psicología y nutrición que estamos ahí por y para ti. Para escucharte, acompañarte y sobre todo abrazarte ✨

Si necesitas ayuda puedes acudir a la Asociación ACABE Bizkaia.

En Nutrición Erein seguimos un enfoque personalizado a través del cual trabajamos para cubrir las necesidades de cada persona.

Si estás pasando por alguna situación que te produce malestar prolongado y que limita tu vida y tu bienestar, no dudes en pedir ayuda. Esto te convierte en una persona valiente que quiere tomar la responsabilidad sobre su salud física, mental y emocional.

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