Basado en la revisión científica «Unraveling lipedema: comprehensive insights and the path to future discoveries» (Faria et al., 2026).
El lipedema es una enfermedad crónica del tejido adiposo que afecta de forma casi exclusiva a mujeres y que, a pesar de haber sido descrita hace más de 80 años, sigue siendo una gran desconocida tanto para la población general como para muchos profesionales sanitarios. En los últimos años, sin embargo, la investigación científica ha avanzado de forma notable.
En este artículo te explico, de manera clara y rigurosa, qué sabemos hoy sobre el lipedema: su origen, los mecanismos implicados, cómo se diagnostica correctamente y cuáles son las opciones de tratamiento con mayor respaldo científico.
¿Qué es el lipedema?
El lipedema se caracteriza por una acumulación anómala, simétrica y desproporcionada de grasa subcutánea, principalmente en piernas y caderas, aunque también puede afectar a los brazos. A diferencia de la obesidad:
- Respeta manos y pies (signo del “cuff” o manguito).
- No responde de forma proporcional a la dieta o al ejercicio.
- Suele acompañarse de dolor, hipersensibilidad, sensación de pesadez y facilidad para la aparición de hematomas.
Aunque tradicionalmente se ha considerado una enfermedad progresiva, este aspecto sigue en debate científico. Lo que sí está claro es que no es un problema estético, sino una patología compleja con impacto físico y emocional.
El lipedema: un problema infradiagnosticado
A pesar de su reconocimiento oficial en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) desde 2022, el lipedema sigue estando ampliamente infradiagnosticado. Estudios recientes muestran que:
- Muchos profesionales sanitarios no saben identificarlo correctamente.
- Una gran parte de las mujeres llegan al diagnóstico tras autoidentificarse en internet.
- Existe una doble problemática: mujeres sin diagnosticar y, a la vez, sobrediagnósticos sin base clínica sólida.
Esto pone de manifiesto la necesidad urgente de mejor formación sanitaria y criterios diagnósticos claros.
¿Cuál es el origen del lipedema? Una enfermedad multifactorial
La evidencia actual confirma que el lipedema no tiene una única causa, sino que es el resultado de la interacción de varios factores.
Componente genético
Entre un 30 % y un 89 % de las mujeres con lipedema refieren antecedentes familiares. Los estudios genéticos apuntan a que:
- No existe un “gen del lipedema”.
- Se trata de una condición poligénica, influida por múltiples variantes genéticas.
- Algunos genes relacionados con el metabolismo hormonal, la forma corporal y el tejido adiposo podrían aumentar la susceptibilidad.
Influencia hormonal
El lipedema aparece o empeora frecuentemente en momentos de grandes cambios hormonales:
- Pubertad
- Embarazo y lactancia
- Menopausia
- Uso de anticonceptivos hormonales
La investigación sugiere que los estrógenos desempeñan un papel clave, alterando la forma en que las células grasas proliferan, se diferencian y almacenan lípidos en mujeres con lipedema.
Alteraciones del tejido adiposo
A nivel microscópico, el tejido afectado por lipedema presenta características específicas:
- Adipocitos hipertrofiados.
- Mayor fibrosis del tejido.
- Alteraciones vasculares (angiogénesis y fragilidad capilar).
- Cambios en la matriz extracelular y en el manejo de líquidos.
Todo ello contribuye a la consistencia dolorosa y “gelatinosa” típica del lipedema.
¿Existe realmente edema en el lipedema?
Este es uno de los grandes debates actuales. La evidencia sugiere que:
- No siempre hay edema libre visible (como en el linfedema).
- Puede existir retención de sodio y agua unida a glucosaminoglicanos, no detectable con pruebas convencionales.
- En fases avanzadas, puede aparecer insuficiencia linfática secundaria, especialmente si coexiste obesidad.
Esto explica por qué muchas mujeres notan empeoramiento tras comidas ricas en sal o al final del día.
Diagnóstico del lipedema: clínico, no radiológico
El diagnóstico del lipedema es fundamentalmente clínico. Se basa en:
- Distribución característica de la grasa.
- Simetría.
- Dolor y sensibilidad.
- Falta de respuesta a la pérdida de peso localizada.
Tipos y estadios
Se describen:
- 5 tipos, según la zona afectada (caderas, muslos, piernas, brazos, pantorrillas).
- 4 estadios, según la textura y gravedad del tejido.
Aunque esta clasificación es útil, no siempre refleja la intensidad de los síntomas ni el impacto funcional.

¿Sirven las pruebas de imagen?
Las pruebas como ecografía, DXA, resonancia magnética o linfografía pueden apoyar el diagnóstico, pero:
- No existe una prueba definitiva.
- Ninguna imagen es patognomónica* de lipedema. (Patognomónica: que caracteriza y define una determinada enfermedad)
- Su principal utilidad es el diagnóstico diferencial (obesidad, linfedema, insuficiencia venosa).
Lipedema: en resonancia magnética

Lipedema y obesidad: una relación compleja
El lipedema no es obesidad, pero con frecuencia coexisten. La evidencia actual indica que:
- La obesidad empeora los síntomas del lipedema.
- Aumenta el riesgo de dolor, limitación funcional y lipolinfedema.
- El tejido adiposo del lipedema puede responder a la pérdida de peso, aunque no siempre cambia la proporción corporal.
Además, algunas mujeres con lipedema presentan un perfil metabólico relativamente más favorable que mujeres con obesidad sin lipedema, especialmente en fases tempranas.
Tratamiento: qué funciona y qué no
Actualmente no existe un tratamiento curativo, pero sí estrategias eficaces para mejorar síntomas y calidad de vida.
Educación y abordaje psicológico
Comprender la enfermedad y ajustar expectativas es clave. El lipedema tiene un gran impacto emocional, por lo que el acompañamiento psicológico es, en muchos casos, fundamental.
Nutrición y control del peso
La evidencia apoya:
- Dietas hipocalóricas personalizadas en caso de exceso de grasa corporal.
- Priorizar alimentos frescos, ricos en fibra y grasas saludables.
- Reducir ultraprocesados, alcohol, azúcares y exceso de sal.
Algunos estudios muestran que dietas bajas en carbohidratos pueden mejorar el dolor y la calidad de vida, aunque se necesitan más investigaciones a largo plazo.
👉 La idea de que “la grasa del lipedema no baja nunca” ya no se sostiene científicamente.
Actividad física adaptada
El ejercicio es una herramienta clave cuando se adapta a cada mujer:
- Mejora el dolor y la funcionalidad.
- Favorece el drenaje linfático.
- Reduce inflamación y mejora la calidad de vida.
Especialmente recomendables: ejercicios acuáticos, fuerza progresiva y trabajo aeróbico de bajo impacto.
Terapias físicas y, en casos seleccionados, cirugía
- El tratamiento descongestivo complejo puede aliviar síntomas.
- La liposucción específica para lipedema puede considerarse en casos graves cuando el tratamiento conservador no es suficiente, siempre dentro de un abordaje multidisciplinar.
Conclusión
El lipedema es una enfermedad real, compleja y multifactorial. La ciencia avanza hacia una mejor comprensión de sus mecanismos genéticos, hormonales y metabólicos, desmontando muchos mitos arraigados.
Un diagnóstico adecuado y un abordaje integral, nutricional, físico y psicológico, pueden marcar una enorme diferencia en la calidad de vida de las mujeres que lo padecen.
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