Leticia Calvete Merayo

A través de mis hijos descubrí el apasionante, duro y transformador camino de la maternidad, del que aún me queda mucho por aprender.

Mi andadura e interés en este ámbito fue un poco ¨de casualidad¨.

En 2014 tras el nacimiento de mi primer hijo y una experiencia de parto horrible, la maternidad me atravesó como un rayo, ocupando todos los espacios, transformando cada célula de mi ser.

No entendía nada: por qué lloraba, por qué no, por qué no se dormía en la cunita tras cambiarle el pañal como decían en los anuncios o por qué quería siempre estar en brazos.

Dos meses después, mi abuela Petra ¨la partera¨ falleció. Y yo recuerdo un funeral abarrotado de gente a la que escuchaba relatos de como ella les había ayudado o a quien había acompañado en su nacimiento. Esto dejó en mí una semilla que tiempo después sentí germinar.

Así que varios años más tarde, tras un ingreso en la neonatal de mi hijo mediano, una pérdida de embarazo en medio de la pandemia, dos partos en casa y mucho observar y estudiar, no pude hacer otra cosa que rendirme a esta senda que se abría ante mí para acompañar a otras mujeres en su propio caminar.

Y así creé Oritza (del Euskera: calostro). Un espacio cerca de mi hogar y de mis tres hijos, que formara parte íntegra de mi vida para dedicarle así el valor, la energía y el amor que me permita tener la vida que quiero.

De esta manera, surge la posibilidad de formar parte del equipo de Nutrición Erein.